La UNE-EN ISO 20700:2019 constituye hoy uno de los marcos de referencia más sólidos y actualizados para garantizar la profesionalización de los servicios de consultoría de gestión.
Su objetivo es claro: establecer lineamientos que impulsen la transparencia, eficiencia y confianza entre profesionales y clientes, generando servicios de consultoría orientados a resultados objetivos y verificables. Superando el escollo de entregables, replicas de anteriores desarrollos.
La norma reconoce la complejidad creciente del mercado de consultoría y la necesidad de contar con consultores competentes, metodologías robustas y comportamientos éticos que aseguren un servicio de alto valor.
Para ello, estructura el proceso de prestación de servicios en tres fases fundamentales —contratación, ejecución y cierre— y define criterios orientados a la calidad, la gestión adecuada de la propiedad intelectual y la mejora continua del servicio.
En síntesis, se trata de una norma que eleva el estándar de la profesión y exige a los consultores demostrar disciplina técnica, integridad y capacidad real para resolver los retos de sus clientes.
Etapas del proceso de consultoría conforme a la ISO 20700
La norma plantea un proceso estructurado en tres etapas esenciales, que permiten asegurar que el servicio se desarrolla con rigor metodológico y expectativas claramente alineadas.
- Contratación. En esta primera fase, el consultor y el cliente alcanzan un entendimiento compartido sobre:
- Alcance del proyecto
- Objetivos y expectativas
- Enfoque propuesto
- Condiciones técnicas y contractuales
El resultado es un acuerdo formalmente vinculante que especifica los servicios a prestar, los entregables esperados, los criterios de aceptación y cualquier otra condición relevante.
La claridad en esta fase es clave: un proyecto bien definido desde el inicio reduce riesgos, evita desviaciones y fortalece la confianza.
- Ejecución (prestación del servicio). Una vez firmado el acuerdo, comienza la prestación del servicio conforme al plan de trabajo acordado. Esta etapa abarca, entre otras actividades:
- Preparación y análisis de información disponible
- Identificación de problemas y formulación de recomendaciones
- Desarrollo de modelos, informes o soluciones técnicas
- Implementación, cuando forma parte del alcance
La norma enfatiza la importancia de la colaboración basada en la confianza, el respeto profesional, la comunicación transparente y la adopción de buenas prácticas de gestión de la calidad y de riesgos. La conducta ética y el rigor metodológico constituyen elementos esenciales para garantizar la consistencia del servicio.
- Cierre del Proyecto. El cierre formal se da una vez:
- Se entregan todos los resultados y estos son aceptados por el cliente
- Se solucionan asuntos pendientes
- Se cumplen las obligaciones contractuales y legales
El consultor debe garantizar una transición organizada, incluyendo la verificación de que el cliente confirma la finalización satisfactoria del servicio.
Un cierre bien gestionado deja una huella profesional positiva y facilita futuras colaboraciones.
KPI y criterios de evaluación de los consultores de gestión
La capacidad del proveedor de servicios de consultoría (MCSP) se define como el conjunto de recursos, metodologías, personal y herramientas que permiten ofrecer un servicio de calidad. El Anexo “F” de la ISO 20700 distingue tres dimensiones de evaluación:
- Competencias del personal. La competencia del consultor depende de su experticia técnica y sus habilidades interpersonales:
- Conocimiento sectorial y comprensión del negocio del cliente
- Experiencia previa en consultoría y gestión de proyectos
- Habilidades cognitivas, como pensamiento analítico y resolución de problemas
- Competencias interpersonales, incluyendo comunicación efectiva, manejo de conflictos y trabajo colaborativo
El desempeño del consultor no solo se mide por lo que sabe, sino por cómo aplica ese conocimiento de forma práctica y orientada a resultados.
- Recursos y herramientas disponibles
Una consultoría profesional requiere infraestructura intelectual y tecnológica adecuada, tales como:
- Bases de datos, análisis de mercado y herramientas de referencia
- Capacidades de investigación primaria y secundaria
- Metodologías estructuradas: gestión del cambio, DAFO, gestión de riesgos, calidad, entre otros
- Software especializado, material formativo y redes de apoyo profesionales
Estos recursos permiten al consultor formular diagnósticos rigurosos y proponer soluciones sólidas y contextualizadas.
- Mejora continua de capacidades
La norma subraya que un consultor competente debe demostrar compromiso con su propio desarrollo mediante:
- Programas de formación continua
- Planes de carrera profesional
- Presupuesto asignado a aprendizaje y actualización técnica
El MCSP solo debe aceptar proyectos que sea capaz de ejecutar con solvencia y debe mantener su capacidad profesional durante todo el ciclo del servicio, no solo al inicio.
Conclusión
La ISO 20700 no es solo un marco normativo: es una guía práctica para ejercer la consultoría de gestión con integridad, excelencia técnica y enfoque estratégico. Refuerza la idea de que un consultor profesional no solo debe entregar informes, sino generar valor real, trabajar con rigor metodológico y demostrar competencias que inspiren confianza en el cliente.
Implementarla correctamente permite elevar los estándares del sector y posicionar la consultoría como una disciplina basada en competencias verificables, ética profesional y resultados medibles.




